Amar es para siempre

Belén López: “Elena no se fía de nadie”


Dicen los actores que hacer de malo es más agradecido, por eso Belén López está pletórica con Elena Prado, su personaje en Amar es para siempre. De clase alta, pero endeudada, esta mujer protege a su adinerada sobrina Valeria (Ángela Cremonte) para aprovecharse de ella y conservar su posición social.

Un papel maquiavélico…

Sí, pero yo parto de la base de que las personas son buenas en esencia y, si se vuelven malvadas, es porque son víctimas de las circunstancias.

¿Y cuáles son las suyas?

Es una mujer soltera por decisión propia, independiente y dispuesta a todo. Se ha hecho cargo de su sobrina y, como administradora de su fortuna, no se fía de nadie.

¿Por eso es la pesadilla del marido de Valeria (Ángela Cremonte), Rubén (Asier Etxeandía)?

Nunca vio bien su matrimonio porque es un hombre de carácter débil y alcohólico.

Un tipo fácil de manejar.

Sí, por eso quien está en su punto de mira es Diego (Alfonso Bassave), el hermano, mucho más sensato y que conoce sus oscuras intenciones.

¿Qué rasgo te costó más trabajar?

No es sencillo empatizar con su cinismo ni su capacidad para manipular. Pero lo más difícil fue encontrar el punto de equilibrio entre su lado pasional y cerebral. Aunque es inteligente, al final solo se mueve por ambición.

¿En quién te has inspirado?

Me he fijado en todas las malas de la televisión, y en particular en Ángela Channing (Jane Wyman), la malísima de ‘Falcon Crest’.

¿Cuál es tu actriz favorita?

Meryl Streep, que me fascina. ¡Lo borda siempre!

¿Lo mejor de ‘Amar…’ es su aspecto costumbrista?

Para mí, es el equipo, que me ha ayudado desde el principio, sobre todo mi amiga Raquel Infante (Marina en la ficción). Pero sí, una vez que te visten así y te ponen este moño es fácil meterse en un papel de época.

Y le habéis ganado la batalla a ‘Gran Reserva’.

Sí, y es una lástima que, en septiembre, se deje de emitir. He trabajado con su director Antonio Hernández y es un genio porque da alas a los actores. Ojalá todos tuviéramos hueco en la programación. Esta profesión atraviesa un mal momento.

¿Grabar una telenovela diaria desgasta tanto como dicen?

Desde luego, por eso es tan complicado compatibilizarla con otras producciones.

En el cine, tienes pendiente de estreno Love Unlimited.

Sí. Es una película de Alejandro Ochoa, rodada en inglés y en la que doy vida a una ejecutiva que se introduce en un mundo turbio del que no puede salir. Y ahí lo dejo…

¿Echas de menos el teatro?

Mucho, llevaba 11 años sin subirme a las tablas y entonces el pasado enero llegó la obra ‘Deseo’, de Miguel del Arco’, que volvió a inyectarme el ‘veneno’ en las venas.

¿Y te has planteado dirigir?

Me apetece más producir. Pero más adelante, ya que también tengo un negocio de estética en Sevilla y, a veces, no puedo con todo.

  

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