Amar es para siempre

Quintero pierde hasta su casa en una timba de poker


Quintero ha organizado una de sus timbas en la que Yuste, el inspector, quiere entrar a jugar. Tras varias horas jugando, Quintero se lanza a la piscina poniendo en juego su casa, valorada en más de 500.000 pesetas. El abogado queda con los bolsillos vacíos y las manos en la cabeza, después de perderlo todo.

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